Por amor a los libros: clubes de lectura para todos los gustos

Cuando hablamos de clubs de lectura, podemos plantearnos una serie de cuestiones:
¿Cuál es su utilidad (conocer gente, intercambiar ideas y experiencias)?
¿Cuáles son las diferencias entre un club de lectura y una lectura conjunta?
— ¿Clubs presenciales o virtuales?
— ¿Cuáles son sus objetivos, temáticas, periodicidad…?
— ¿Merece la pena pagar por un club de lectura?
— ¿Cuáles son las reglas mínimas para su buen funcionamiento (maestro de ceremonias, hablar uno por vez)?
— ¿Cuál es el papel del maestro de ceremonias?
— ¿Cuáles son los peligros de un club (personalismos, elitismos)?

Entrando en detalle, dentro de las actividades de tipo cultural, estamos en un intento en el que hay un cierto auge renovado hacia los clubs de lectura. Y no es de extrañar porque resultan un marco muy adecuado para conocer gente de inquietudes afines con quienes intercambiar opiniones y experiencias. A veces el exceso de oferta puede confundirnos a primera vista: hay clubs presenciales, virtuales, temáticos, con objetivos y periodicidades variadas, por eso es esencial saber qué se está buscando para dar con la horma del zapato.

En primer lugar, hay que distinguir un “club de lectura” de un “grupo de lectura conjunta”. Mientras que el primero suele estar a cargo de una o varias personas que organizan las lecturas y preparan todo el material necesario para que la experiencia sea estructurada y enriquecedora (permitiendo cierta pasividad si se quiere), el segundo no deja de ser una reunión informal, sin guión alguno, que se desarrolla de un modo espontáneo cada vez (siendo fundamental la participación de los asistentes). Aunque en apariencia puedan resultar similares, lo que aportan es diferente.

A menudo nos podemos preguntar: ¿merece la pena asistir a un club de pago? para esta cuestión no hay más regla que la experiencia. Por lo general, el bagaje libresco de quienes organizan este tipo de eventos es lo que marca la diferencia a la hora de ofrecer una visión de conjunto y establecer todo tipo de conexiones literarias, que es lo que hace que lo pagues con gusto. Pero no nos engañemos, también está quien regurgita sin coherencia lo que ha sacado consultando un rato en Google y eso no vale ni el precio de un café.

Las reuniones literarias que se celebran en lugares como asociaciones culturales, librerías, bibliotecas, museos, etc., suelen tener un mínimo calidad, por el propio interés del organismo que lo acoge. Pero en realidad, más allá del impulso inicial nada se mantiene sin un esfuerzo constante: es la propia longevidad del club uno de los indicativos (aunque no excluyente) a tener en cuenta para pensar que lo que allí se cuece merece la pena, aunque se reúnan en un cafetería para merendar.

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Imagen: The Science Fiction Book Club (1958).

El uso de internet y las redes sociales permite también establecer iniciativas lectoras que, por su propia naturaleza, difícilmente pueden ir más allá de una lectura conjunta. Sin embargo, estos “clubs virtuales” no son una alternativa a menospreciar. Es cierto que requieren de mucho esfuerzo (de organizadores y usuarios) para obtener algo parecido a lo que un club presencial ofrece, pero lo compensa ser un canal masivo que da a conocer títulos de poca difusión en los canales habituales de distribución.

Por último, en los clubs de lectura conviven las mismas filias y fobias que en cualquier colectivo humano. No son extrañas las actitudes de “vedetismo cultural” o el exceso de elitismo, pese a lo cual, una buena química con la dinámica del grupo siempre compensa esos personalismos inevitables.

Con todo, un club de lectura permite dar salida a esas reflexiones e inquietudes que el ejercicio solitario de la lectura nos deja como poso. Permite contrastar ideas con gentes tan dispares que es imposible no salir de allí repleto de nuevas ideas, enfoques y un buen puñado de títulos a investigar. Da igual si prefieres narrativa, ensayo, teatro, poesía o lo que sea, hay un club que se ajusta a tus inquietudes, seguro. Sólo te falta dar con él… o crearlo.

CLOTILDE DEL VISILLO

Imagen de portada: Literary Guild 1972.

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