Lo que nos dejó octubre: libros y teatro

Octubre nos ha dejado sabor a letras. Os reseñamos nuestros favoritos del mes pasado:

LIBROS

La función del orgasmo. Papá quiere morir en casa de Javier Maqua.

Esperpento Ediciones Teatrales edita estas dos obras de un escritor sobresaliente. Cada una de ellas transita por ese universo particular que posee Maqua. Si en ‘La función de orgasmo’ junta de manera portentosa a Einstein y el psicoanalista Wilheim Reich, en ‘Papá quiere morir en casa’ recrea los últimos momentos de Francisco Franco rodeado  de su hija, doctores y una enfermera. Todos caníbales del instante. Ambos textos muestran el talento desmesurado de un escritor que merece ser representado con mucha más asiduidad.

No he salido de mi noche de Annie Ernaux.

La sinceridad y el dolor que recorren estas páginas son excepcionales. Ernaux asiste al proceso de descomposición de su madre y lo radiografía con todo detalle. Asiste al deterioro de una mujer que siente ser ella misma pero que el Alzheimer consume sin vuelta atrás. La honestidad de lo escrito es una maravilla. Muy recomendable.

Armand de Emmanuel Bove.

La escritura de Bove siempre es impecable. Una anécdota da para una novela corta con mucho interés. Apenas sucede nada, pero el modo en el que está narrado posee fuerza y delicadeza. Esos pequeños detalles, la mentira y una obsesión. ¿Por qué tiene que aparecer el pasado en ocasiones?

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Carta sobre los ciegos para uso de los que pueden ver de Mario Bellatin.

La originalidad de Bellatin es asombrosa. Esta novela con mezcla de confesión, taller literario, incesto, dolor, odio y perros asesinos, es tan hipnótica como fascinante. Todo en Bellatin es diferente y otorga voz a dos hermanos ciegos y casi sordos -uno lo es- que mediante sus confidencias y estridencias consiguen que la angustia abrace al encanto. Si el cine fuese valiente se debería adaptar algo tan diferente.

Notas de dirección de Frank Hauser y Russell Reich.

Particular libro, casi manual. Muy práctico. Sin ser redichos aconsejan sobre las diferentes fases que puede tener cualquier montaje teatral. Su lectura es rápida y la estructura facilita aún más el mensaje.

Jefe de estación Fallmerayer de Joseph Roth.

La entelequia, la pasión, los trenes, la guerra, el recuerdo, el abandono, el ayer, los caballos, el olvido. Todo está en esta pequeña novela que, aunque no es uno de los grandes títulos de Roth, sí se lee con pulsión. Todo comienza con ese accidente, un jefe de estación, la primera mirada, las cartas… Siempre hay que leer a Roth.

La cédula de oro de Sharon Olds.

Poemario salvaje en el que la escritora desgarra con versos cruentos y en ocasiones excesivos a la familia, la muerte, el sexo, los recuerdos y la vida al fin y al cabo. No apto para todos, pero no dejará indiferente. Sharon Olds siempre debe tenerse muy en cuenta. No es fácil encontrar tanta personalidad.

NOVELAS GRÁFICAS

La casa Azul de Tyto Alba.

Interesante aproximación con tintes de realismo mágico a la figura de Chavela Vargas y a su relación con Frida Kahlo. Pese a tener 59 páginas, todo lo que acontece es intenso. Trabajo muy bueno que no es redondo, pero sí altamente sugerente.

‘Una judía americana perdida en Israel’ de Sarah Glidden.

La autora decidió aprovechar una visita pagada a Israel por medio del programa “Derecho de nacimiento”. Todo en el viaje no deja de ser curioso y afloran todas esas dudas que la autora tiene por lo que ve y le cuentan. El contraste con la realidad y la valentía ofrecida por Glidden colocan el texto en un lugar muy destacado dentro de las novelas gráficas. El arrojo que demuestra y su pulso en el dibujo consiguen que su combinación sea casi perfecta. Muy muy recomendable para adentrarse sin miedo en el conflicto israelopalestino.

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Oscuridades programadas de Sarah Glidden

En esta ocasión, la autora viaja con unos amigos periodistas para realizar crónicas desde Turkia, Siria e Irak. Ella acude con la clara idea de realizar una novela gráfica y de paso ser una cronista veraz. A la historia le falta el arrojo de su primera novela gráfica. La estructura reiterativa termina cansando. Es un trabajo desde la distancia sin la valentía que ya mostró. Idea notable, pero resolución anclada en algo que lo que parece pretender es no molestar a sus compañeros de viaje.

Mi amigo Dahmer de Derf Backderf.

El autor bucea en su adolescencia para narrar lo que fue su relación con el asesino -o uno de ellos- más despiadados de Estados Unidos. La historia no deja de resultar muy triste. Por un lado, parece que las catástrofes posteriores podían haberse evitado con algo más de atención sobre ese adolescente perdido. El título es engañoso, el autor no fue amigo de Dahmer, o no mucho. Es la sensación que transmite. El material es muy potente, pero en su conjunto no termina de resultar tan excelente como podría haber sido.

TEATRO

Los universos paralelos dirigida por David Serrano

Como ya comentamos en Sensibvs, la obra de David Lindsay -Altare fue premiada con el Pulitzer. La idea es portentosa. Trabajar con el dolor de la perdida y no hacerlo desde unos tintes únicamente dramáticos es algo brillante. El humor está muy presente en todo el texto, pero el mismo no avanza. La puesta en escena de Serrano carece de alma en su corrección. Todo es demasiado bonito. El montaje se salva por un reparto sobresaliente. Su duración no acompaña tampoco. La adaptación podría haber limado ciertas asperezas y más con un elenco que responde a las mil maravillas, pero el resultado final es demasiado gélido.

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Dentro de la tierra dirigida por Luis Luque.

El tándem Paco Bezerra- Luis Luque se enfrentan a la obra que le sirvió a Bezerra para ganar el Premio Nacional de literatura dramática en el 2009.  Al igual que el texto, la puesta en escena resulta excesiva. Se trabaja desde la sobreactuación -el texto en sí ya dificulta el fraseo- y eso no acompaña. Todas las metáforas que se insertan en la obra no proporcionan relevancia escénica quedándose únicamente en palabrería bonita. No ayuda tampoco que los actores tengan micrófonos que proporcionan un eco molesto. La escenografía es llamativa, pero todo lo que se ofrece no alcanza para ser un espectáculo ni compacto ni sugerente.

Gusto: Tus galletas

Imagen: El de tu cuello.

Olor: A Nistal

Sonido: El del vapor de la locomotora

Tacto: El de tus uñas.

IVÁN CERDÁN BERMÚDEZ

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