Tierra de Campos. Una novela de David Trueba

En tierra baldía

La evolución que supuso Blitz en la narrativa de David Trueba, no ha tenido la continuidad esperada en una novela que está bien escrita pero que su trama posee numerosas lagunas y reiteraciones. El hecho de que el protagonista sea músico resta potencial a la narración debido a los numerosos lugares comunes que relata. Es posible que, con otra profesión artística, Trueba se hubiese sentido más cómodo.

El viaje con los restos del padre del protagonista -Dani Mosca- a su pueblo natal, le sirve al autor para describir lo que ha sido la vida del músico hasta la actualidad. Este viaje vital es sumamente irregular. Si bien tiene particularidades curiosas, la ilusión, las primeras aventuras, el origen, la disciplina, la constancia, los valores… las mismas se vuelven redundantes y el lector asiste a una curiosa evolución cíclica en la que casi todo lo nuevo ya está mencionado con anterioridad. Esto se tolera por una escritura ágil y efectiva. Trueba sigue teniendo páginas extraordinarias y momentos que consiguen que la novela se impregne de una pulsión imprescindible para que la trama avance.

Los personajes son caprichosos, triunfadores, se regodean en esas pequeñas trabas con las que se encuentran en el día a día para así justificar su escapismo. No dejan de ser un grupo de música con éxito y dinero que se consideran diferentes y especiales. Son los personajes secundarios los que aportan algo de firmeza y racionalidad en la vida del músico.

El estilo que emplea Trueba es original. No divide nada por capítulos -salvo cara A y cara B, sin que esto aporte algo diferente- y las idas y venidas temporales en el texto son divididas por puntos y aparte sin que estas despisten al lector. La novela tiene una estrecha relación con la road movie, es un viaje en coche con diferentes paradas. Es un viaje con un destino y no solo vital. Todo avanza sin freno -aunque se den demasiadas vueltas sobre lo mismo-.

Las relaciones personales son ese motor que se utiliza para radiografiar a Dani Mosca. Siempre existe ese egoísmo que emplea sin pudor alguno. Se trata de utilizar y desmenuzar en cachitos a todo aquel que se cruce en su vida. No hay ninguna señal o marca que le sirva para aprender o evolucionar. El personaje no evoluciona, continúa anclado en ese síndrome de Peter Pan que tanto daña a quienes le acompañan -fundamentalmente mujeres-. Recae una y otra vez en los mismos errores. Las rupturas, infidelidades, viajes, el yo, el adiós y la muerte. Todo está presente pero no termina de tener el empaque necesario para que sea una novela notable.

Trueba saca su mayor talento en las páginas que describen la gira por Japón acompañando a Serrat. Hay humor, fervor y creación. Posteriormente no saca ningún partido a la pareja intercultural.

Tierra de campos se pierde en una extensión desmesurada para lo que cuenta. Una reescritura hubiese sido muy necesaria, por muy bien que escriba David Trueba.

***

Tierra de campos

Autor: David Trueba

Editorial: Anagrama

Páginas: 404

IVÁN CERDÁN BERMÚDEZ

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