Tarde para la ira

 

Tarde para la ira

Año: 2016

 Duración: 92 min.

País: España

Director: Raúl Arévalo

Guion: Raúl Arévalo, David Pulido

Trampa sobre trampa

El debut en la dirección de largometrajes del actor reconvertido a director, Raúl Arévalo, no termina de aclarar si en él hay un realizador o es solo un modo de jugar a ponerse tras la cámara.

La historia que plantea comienza de un modo ligeramente tedioso y mareante. La cámara se mueve sin ninguna intencionalidad y el mensaje llega con interferencias. Las pistas y las trampas que se van dejando jamás proporcionan ni ritmo ni entereza a la trama. Jugar al despiste en ocasiones puede funcionar, pero en Tarde para la ira no encaja correctamente, entre otras cosas, porque los propios implicados se engañan a sí mismos.

El género negro viene siendo una constante en el cine español desde unos años a esta parte. El director que mejor lo ha sabido realizar hasta el momento es Enrique Urbizu. El resto solo ofrece algún atisbo, pero en sus resultados finales ninguna de las películas llega a ser compacta en su totalidad.

Tras unos prescindibles treinta minutos, la película comienza a tomar cierto pulso, pero este se extingue rápidamente, sin que termine de arrancar. Esto puede deberse en gran medida a unos personajes dotados de demasiadas grietas y poca firmeza. Hay que señalar que el mayor acierto del filme son las interpretaciones, pero no así los personajes que lastran cualquier tipo de propuesta. Es una lástima, pero desde el guion se ha preferido apostar por el engaño y la trampa fácil que por la verosimilitud de unas acciones internas marcadas pero que se pierden en la apariencia.

Antonio de la Torre toma el protagonismo de la historia, pero su papel, nuevamente ambiguo, tiene demasiados ecos a otros que ya realizó. ¿Realmente hay tanta diferencia entre lo que ofreció en Caníbal con esta película? No. Se está encasillando y es algo que parece mermar su resolución interpretativa. Quedarse en lo cómodo es peligroso. Curro interpretado por un magnífico Luis Callejo pierde en su estructura de composición. Por un lado, Arévalo, nos muestra a un personaje violento, capaz de dar una bofetada a alguien por una partida inocua de cartas o de mostrarse iracundo y casi violento con su mujer, a pasar a ser un pelele domesticado. No sirve la zanahoria que pone el guion para que se comprenda su cambio de actitud. Esa docilidad solo busca que el espectador cambie sus afectos, pero no tiene consistencia alguna. Ruth Díaz defiende su personaje, pero este se ve lastrado por esas continuas lagunas de guion. ¿De qué vale mostrar unos planes si estos no van a salir porque la ruleta del engaño está demasiado enunciada? Conjunto actoral extraordinario, pero personajes frágiles.

La escena del gimnasio sí es interesante y en ella se genera tensión mostrando la violencia de un modo resolutivo. Es la secuencia más compacta de la película. A ello ayuda mucho la interpretación de unos personajes pintorescos que dotan de alma al barrio del gimnasio y a la actuación de Manolo Solo que, parece rendir un homenaje a los entrevistados del programa de   Jesús Quintero.

La trama avanza y la inquietud aumenta. Hay una decisión repleta de furia en la que abortar la misma es innegociable. Todas esas escenas que pueden resultar más impactantes tienen un claro origen en el cine de Sam Peckinpah, es en ellas en donde la rabia tiene un protagonismo absoluto y en las que Arévalo parece sentirse más cómodo.

El aspecto técnico de la película sitúa a la misma en un plano muy amateur. La propia dirección es irregular y no hay una clara intencionalidad en la misma. La fotografía tampoco acompaña a la historia y termina haciendo aguas en esa propuesta discontinua. En una película en la que los diálogos son determinantes, el sonido debe cuidarse mucho. No ha sido el caso, es descuidado y se pierden numerosas conversaciones. El montaje sí es excelente y consigue dotar de sentido a cierto desorden de la exposición visual.

Tarde para la ira es un debut entretenido, algo largo pero que se ve correctamente aunque no cuente nada nuevo.

Tarde para la ira" di Raul Arévalo - NonSoloCinema

Gusto: tu hombro
Imagen: tú, arropada

Olor: tú, tras la noche

Sonido: cuando cantas

Tacto: el de tu codo

IVÁN CERDÁN BERMÚDEZ

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