De cómo la música cura

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Félix “El Duende” Foto cortesía de Álvaro Núñez

Hay cosas que llegan a tu vida para quedarse. Esto es lo que le pasó al protagonista de esta historia: la música llegó y nunca más se fue. Porque todo él es música, en cuerpo y esencia.

Su nombre de mortal es Félix, pero en el mundo de la radio y los vinilos, de las guitarras y sus acordes, le conocen como Duende. Y le viene que ni pintado. Porque sólo alguien con ciertos poderes mágicos es capaz de reunir en una noche a gente tan dispar para vibrar a un mismo son – el del rocanrol- en un concierto de ésos que se te graban en la memoria.

Este Duende, con esa meticulosidad y ese amor tan desinteresado como sólo posee la gente que ama lo que hace sobre todas las cosas, festejaba el nacimiento de su último disco anual “El Duende VII”, un recopilatorio en el que celebra un año más haciendo lo que más le gusta: pinchar música. No esperéis encontrar en él música facilona ni letras políticamente correctas: se trata de rock nacional. Rock puro, sin domesticar, como siempre debió ser.

El concierto de presentación  tuvo lugar el jueves 14 de abril (Salud y República, Salud y Rocanrol), una heroicidad cuando a las pocas horas sabes que va a sonar el despertador. Pero el viernes no importó el sueño, ni el cansancio. Quedaba el dulce gusto de la noche anterior y esa  borrachera de serotonina (me va a perdonar el lector, deformación profesional), que consigue hacer que el cansancio no canse.

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Recopilatorio “El Duende VII”

Llegamos callejeando por Carabanchel. Podría darle por llover, pero el cielo nos va a dar un respiro esta noche. Ahí está: Gruta 77. Al entrar, este Duende nos ve gracias a ese sexto sentido que no deja de sorprenderme, y sonríe con los ojos. “Id a la barra, pedid un cd cada uno, ¡gracias por venir!”. Así es de sencillo, que nos da las gracias cuando debería ser al revés.

Suena el primer acorde de Iratxo  y su “Si tú supieras” (premonición, quizá de la noche que daba comienzo). Solos él y su guitarra, tan desgarradores, tan desnudos. Porque cuando Iratxo toca consigue crear esa complicidad que hace que te sientas un poco desnudo tú también:

01 Iratxo, foto Felix el Duende
Iratxo. Foto cortesía de Félix “El Duende”

“Si tú supieras que has dado la vuelta al pellejo

Has tallado la piedra y decorao mi primavera,

Si tú supieras que al tirar del anzuelo

 sacaste de dentro esta tinta reseca”

 

No me da tiempo a reponerme cuando ‘Hay luz’ me deja con el corazón en un puño y un sabor agridulce en la boca: va por ti, Vanessa.  Porque la luz nunca se apaga, aunque el cuerpo nos deje.

A continuación Mako, -el encargado de abrir cada martes el programa  El Duende del Parque– como petición o imperativo, eso lo dejo a la elección de cada cual, nos invita a soltar el duende que llevamos dentro. Mako es uno de esos artistas que tan pronto se acerca al heavy como te toca un blues y te arranca unas cuantas sonrisas:

“Que la vida no te turbe, tómate un trago en la urbe…”

Pues eso, ponme una cerveza, niño. Y que viva Vallekas.

Carta Baladí (que de baladí sólo tienen el nombre), comienzan a esbozar su retrato de insolvencia moral. El ansia de cambio social, los puños en alto, los coros desafinados de quienes estábamos en la pista, inundan todo cuando suena “Pan”, un retrato de la infame política que nos dirige y manipula. Dame pan y dame circo, dime tonto pero dame pan.

03 Carta Baladi 01, foto Juan Carlos Menendez Sanz
Carta Baladí. Foto cortesía de Juan Carlos Menéndez Sanz.

Poco después, Por Instinto vienen -peleones-, entre camisas de fuerza y sed animal. Cada estrofa recarga mis energías y me recuerda por qué sigo creyendo en lo que muchos llaman utopía. Suena A cal y canto:

“No desfallezcas, aunque no veas salida,

nadie te volverá a tapar los ojos nunca más.

Rompe los moldes que nos hacen parte de la masa,

hemos caído, y ahora toca levantar”

En los conciertos, siempre deseamos la llegada de un tema en concreto. Sólo cuando llueve es una de las veinte canciones que aparecen en el recopilatorio, de esas que empiezan con ritmo suave pero acaban haciéndote saltar. Lo reconozco, es una de mis favoritas, y me gusta aún más en pleno directo.

Se despiden con “Empachados” (bajos salarios que esclavizan con la deuda al ciudadano…). En serio, chicos, deberíais llenar las paredes del Congreso con vuestras letras. Que nos llamen utópicos.

05 Por Instinto 01, Foto Juan Carlos Menendez Sanz
Por Instinto. Foto cortesía de Juan Carlos Menéndez Sanz.

Los Trance cambian el registro con una canción de desamor tan alegre y desenfadada –Cicatrices-, que hace que te rias de aquél “pero sólo como amigos” que te dijeron en cierta ocasión. U ocasiones. Sus letras son tan sinceras y su ritmo tan gamberro que no puedes dejar de bailar.

Se atreven, entre rostros y voces que quién sabe lo que esconden,  con Reincidentes (Un día más) para acabar sentenciando, no exentos de razón, que parar es morir: un canto a la amistad. Escucho a Trance y miro a mi alrededor. Quien tiene un amigo tiene un tesoro, pienso.

<Amigo, qué cerca estás hoy/ ¿Qué te deparará el mañana?/ Hoy lloramos por existir/ Mañana salimos de jarana/ No tengo ganas de perderte>

09 Trance 01, foto Juan Carlos Menendez Sanz
Trance. Foto cortesía de Juan Carlos Menéndez Sanz.

La llegada de “Ni media ni guarra” (ya os dije que no esperaseis corrección política) me indica que el concierto va acabando. Ese punk rock carabanchelero, como ellos mismos se definen, que cierra la noche con el listón muy alto y dejándome con ganas de más. Porque sólo ellos consiguen que los poemas de Mario Benedetti suenen aún mejor si los acompañan unas guitarras:

11 Ni Media Ni Guarra 01, foto Juan Carlos Menendez Sanz
Ni media ni guarra, por Carolina Olcina.

  “Usted preguntará por qué cantamos

Cantamos porque el río está sonando,
y cuando el río suena suena el río.
Cantamos porque el cruel no tiene nombre
y en cambio tiene nombre su destino.
Cantamos porque el niño y porque todo
y porque algún futuro y porque el pueblo.
Cantamos porque los sobrevivientes
y nuestros muertos quieren que cantemos.

Si fuimos lejos como un horizonte,
si aquí quedaron árboles y cielo,
si cada noche siempre era una ausencia
y cada despertar un desencuentro
Usted preguntará por qué cantamos…”

 

Hora de volver a casa, busco a Félix pero está perdido entre la gente, cosas que tienen los duendes. Sólo quería decirte que lo has vuelto a conseguir, hermano. Hoy no importa si llueve, si el despertador sonará en unas horas, no me importa el cansancio, ni el dolor de espalda que se ha instalado conmigo desde hace unos meses. Y ahora déjame ser un poco egoísta y pedirte que nunca dejes de hacer lo que mejor sabes: amar y hacernos amar la música, luchar por el rock estatal, el sincero, ese rock crítico y puro capaz de obrar milagros, desde hacernos latir todos a una… hasta curarnos el alma.

Porque a veces hay cosas que llegan y ya nunca se van.

 

                                                                             En memoria de Vanessa.

 

No te quedes con lo que yo te cuente, descarga el recopilatorio, grábalo, regálalo…y sobre todo, disfrútalo aquí y aquí.

Puedes escuchar “El Duende del Parque” cada martes a las 19.00h en:

www.radiocarcoma.com

Para conocer más sobre las bandas, discografía, próximos eventos, etc.:

www.iratxo.org

www.trancerock.es

www.porinstinto.com

www.cartabaladi.com

http://nmng.bandcamp.com

www.makoweb.es

 

Vista: “La libertad guiando al pueblo”, de  Eugène Delacroix.

Olor: a tierra mojada.

Gusto: dulce.

Tacto: seda.

Sonido: el de una Fender al enchufarla en el amplificador.

 

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6 Comentarios Agrega el tuyo

  1. LauraHb dice:

    He tenido el inmenso placer de escuchar varios Cds del Duende, y tengo que decir que son un excelente antidepresivo natural. Me han ayudado en más de una ocasión a olvidar durante un rato la razón por la que quería tirar la toalla, y un tiempo después a sobrellevar el baile de hormonas que trae consigo el embarazo, por lo que me sumo con mucho gusto a la petición de la autora de este artículo.

    En cuanto a ti, AgenteGuadiana, simplemente decirte que yo no estuve en ese concierto… Y sin embargo leyendo tu artículo he sentido que el 14 de abril, en lugar de estar en casa cuidando de un bebé, estuve pegando botes y escuchando buena música. Y eso, querida amiga, es un don. Uno grandísimo. Enhorabuena; esperaré con ansia tu siguiente artículo, por que ya soy una gran fan.

    Le gusta a 1 persona

    1. agenteguadiana dice:

      Has hecho llorar a esta chiquina, y en esta ocasión no tiene nada que ver con el efecto de la laca. Tus palabras me han llegado al corazón. Muchísimas gracias, y enhorabuena a todos esos grupos.
      Porque la música, realmente cura.

      Le gusta a 1 persona

  2. sensibvs dice:

    La música es claramente terapéutica si nos dejamos llevar por su magia. Eels o James Rhodes lo han narrado en memorias autobiográficas que se han convertido en grandes éxitos editoriales (por hablar de algunas obras y artistas recientes). Y es que en algunos casos, en mayor o menor medida, funcionaría decir lo que comenta LauraHb respecto a la música como antidepresivo natural: “Más música y menos Prozac”.
    Enhorabuena por tu artículo, agenteguadiana. Esperamos con impaciencia el próximo 😉

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    1. agenteguadiana dice:

      Podríamos hablar de la respuesta neurobiológica del cerebro al escuchar una música que nos resulta agradable, liberando serotonina, pero esa ya sería otra historia…

      Le gusta a 1 persona

      1. sensibvs dice:

        Estaremos esperando esa “otra historia”, agenteguadiana. 😉

        Me gusta

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