El Silencio habló y pronunció un nombre: Julieta.

 

Y sintió el abismo a sus pies. Se quedó inmóvil fijando su mirada en el horizonte, invisible por imaginario, sin atreverse a moverse, por si aparecía. Esperando día y noche. Aguardó alguna nota o noticia suya sin fortuna. El buzón siempre estaba vacío. Vacío y frío como se quedó su corazón. Nada tenía color: el cielo siempre era gris. No existía el tacto: el frío en sus manos se fue extendiendo hasta perder completamente la sensibilidad, que desapareció rápidamente junto al sentido de las cosas. Todo era insípido e insulso. El silencio se adueñó de sus oídos. Los aromas se fueron difuminando,  siguiendo al resto de sus sentidos hasta que se quedó inmóvil como Tisbe al ver por última vez a Píramo.

Despierta, Julieta. Pontos le sumió en el dulce sueño y le acunó entre sus brazos. Despierta, Dulce Niña,  antes de que sea tarde y no haya camino por andar ni nadie con quien seguirlo.

A veces, los recuerdos son de agua y solamente los vemos cuando afloran las lágrimas,  hasta que se secan en el olvido y no vuelven a brotar ni a doler.

Julieta es la luz y la sombra, la tierra y el mar, lo seco y lo húmedo, la fuerza y la fragilidad, el dolor y la pena,  la culpa y la alegría, la  juventud y la madurez. Es el inicio y el final del viaje. El tren y el coche. El amor y el dolor. El desamor y la indiferencia. La cercanía y la lontananza. Encuentros y desencuentros. Pertenencia y pérdida, ruptura y unidad, sueño y realidad. Añoranza y olvido. Lo unido y lo roto. El respeto y la desconsideración. Elipsis y cortes. Es el recuerdo que pervive y nos habla de silencio, pero también es una voz que se alza en distintas etapas vitales, con neutralidad y sobriedad interpretativa frente a la intensidad emocional.

Destino, Julieta y Silencio son tres relatos incluidos en la obra Escapada de Alice Munro, que inspiraron a Pedro Almodóvar para crear el guión de Julieta, llamada en un principio Silencio (el título se cambió para evitar confusión al coincidir en pantalla con Silence de Scorsese y con la obra en la que se basa, de Shûsaku Endô).

Almodóvar, gran amante de mostrar fetiches literarios en sus películas, ya nos hacía un guiño en La piel que habito, mostrando la portada de este libro de Alice Munro, que daría forma al guión de la que sería su siguiente película. A estas historias cortas inspiradoras para el director manchego, le siguen otras en el libro de la maestra del relato corto, pero Almodóvar solamente se basa en esas tres para conformar su guión.

Julieta“habla del destino inevitable, del complejo de culpa y de ese misterio insondable que nos hace abandonar a las personas que amamos, borrándolas de nuestra vida como si nunca hubieran significado nada. Y del dolor que ese abandono provoca en la víctima”.

Julieta, una perla a descubrir.

***

Un gusto: amargo con el punto salado de las lágrimas. 

Un tacto: una escultura de metal cubierta de barro. La piel del ser amado

Un olor: salitre y tierra.

Una imagen: en el comienzo, una flor de un rojo pasión que empieza a respirar: labios, movimiento, vida. Extraños en un tren. Un abrazo.

Un sonido: el golpe de una rama contra la ventana de un tren, en una noche de tormenta. El silencio tras la mar picada, tras la enfermedad, tras la marcha.

Imagen sacada de aqui.

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